Detrás de cada medicamento de origen fúngico hay un largo recorrido científico que comienza mucho antes de que una molécula llegue al laboratorio. La naturaleza aún guarda miles de soluciones por descubrir, y los hongos destacan por producir una enorme diversidad de compuestos bioactivos con posibles aplicaciones en salud humana. Para obtener estos compuestos bioactivos, la selección de los hongos con potencial terapéutico es clave.
En Hifas Biologics exploramos ese potencial, comenzando en suelos, bosques y entornos extremos poco estudiados, donde los hongos han desarrollado estrategias únicas para sobrevivir. Estas adaptaciones generan moléculas originales que pueden convertirse en nuevas herramientas terapéuticas frente a desafíos médicos actuales.
QUÉ BUSCAMOS EN ESTOS HONGOS
La selección de especies no es aleatoria, sino que sigue criterios científicos bien definidos. En primer lugar, se tiene en cuenta el uso medicinal tradicional, ya que la etnomicología y el conocimiento ancestral son un punto de partida valioso. Cuando una especie ha sido utilizada durante siglos en determinadas culturas, constituye una señal de que puede contener compuestos bioactivos de interés. También se consideran los hábitats aislados o extremos, porque los hongos que crecen en lugares como las altas montañas, los suelos volcánicos o los ambientes marinos deben sintetizar metabolitos especiales para adaptarse, lo que incrementa la probabilidad de encontrar moléculas inéditas. Finalmente, se presta especial atención a la actividad biológica observada in vitro, analizando aquellas cepas que muestran propiedades antimicrobianas, antifúngicas o antivirales en condiciones de laboratorio, ya que este es un primer indicador de su potencial terapéutico.
UN PROCESO RIGUROSO
Para seleccionar hongos con potencial terapéutico, primero se selecciona la especie. Una vez seleccionada la especie, seguimos un protocolo exhaustivo que garantiza que cada candidato sea evaluado con el máximo rigor. El primer paso es el aislamiento, que consiste en la identificación precisa y el cultivo de la cepa fúngica en condiciones controladas para asegurar su pureza y reproducibilidad, seguido de la extracción, un proceso que permite obtener los compuestos mediante técnicas específicas capaces de separar las moléculas bioactivas de la biomasa fúngica.
Posteriormente, con los extractos ya preparados, se realiza el cribado biológico o screening, que consiste en pruebas en laboratorio destinadas a medir la actividad de cada muestra frente a diferentes microorganismos patógenos o en modelos celulares. Esta fase es fundamental para identificar los compuestos que muestran un verdadero potencial terapéutico.
Finalmente, tiene lugar la validación terapéutica, donde se evalúan la seguridad, la eficacia y los mecanismos de acción de las moléculas más prometedoras. Todo este proceso integra conocimientos de biotecnología, micología y análisis computacional, disciplinas que permiten acelerar el descubrimiento de nuevos candidatos a fármacos y aprovechar al máximo el potencial de los hongos.
RESISTENCIA ANTIMICROBIANA
La resistencia a los antimicrobianos (AMR) avanza más rápido que la innovación farmacéutica y supone una amenaza global para la salud: infecciones comunes pueden volverse difíciles o imposibles de tratar. Sin embargo, frente a esta crisis, explorar el mundo fúngico no es solo una oportunidad científica, sino una necesidad.
Los hongos llevan millones de años interactuando con bacterias, virus y otros microorganismos, desarrollando un arsenal químico para defenderse y adaptarse. Aprovechar esas moléculas puede ofrecer soluciones inéditas para combatir superbacterias y abrir nuevas vías en inmunología o terapias de soporte.
En Hifas Biologics creemos que el potencial de los hongos es clave para un futuro más saludable y sostenible. Por ello es clave seleccionar correctamente los hongos con potencial terapéutico. Cada cepa y compuesto descubierto nos acerca a nuevas terapias. La próxima generación de medicamentos podría estar en bosques, suelos marinos o bajo nuestros pies. Nuestra misión es encontrarlos, estudiarlos y ponerlos al servicio de la salud global.

